Monjes budistas, así es su estilo de vida

Aunque en la parte occidental del planeta el cristianismo en sus diversas vertientes parece ser casi la única religión que existe, Oriente cuenta con muchas otras tradiciones religiosas que, a pesar de no ser tan conocidas en profundidad por los occidentales, sí que han llamado la atención de muchos que buscan alternativas no tanto como religión, sino sobre todo, como forma de vida. Y es el budismo, por ejemplo, trasciendo más allá de los dogmas o creencias para convertirse en una forma de encarar la vida y todo lo que conlleva. Claro que no es lo mismo ser budista “de a pie” que convertirnos en auténticos monjes.

Los monasterios budistas ya hace tiempo que se expandieron por todo el mundo y hoy en día los podemos encontrar en casi cualquier país. Son templos en los que se reza, pero en los que también se puede vivir. Sin embargo, los auténticos monasterios, los templos donde viven los monjes durante todo el día y llevan a cabo sus actividades de meditación y demás, están en Asia, y serán esos los que tomemos de referencia para conocer cómo es la vida de esos monjes budistas durante un día completo, para entender qué es lo que hace que su estilo de vida sea tan especial y diferente, y a qué dedican su tiempo en un ambiente tan distinto al nuestro.

Madrugar y meditar

Lo primero que hace un  monje budista en uno de estos monasterios es levantarse con la primera luz del alba, ya que no hay tiempo que perder. En cuanto amanece, o a veces incluso antes, ya que muchos se despiertan en torno a las cinco de la mañana, los monjes madrugan todo lo que pueden y dedican las dos primeras horas del día al ejercicio más importante que deben realizar espiritualmente hablando: meditar. La meditación es indispensable para estar en paz con uno mismo y con el resto, por eso es lo primero que se hace cada día. Se cuentan historias increíbles de todo lo que los monjes han conseguido gracias a la meditación, al poder de la mente que han podido desatar tomando el control de sus pensamientos.

 

Dietas que llevan a cabo

Los monjes budistas tienen un respeto total y absoluto por la naturaleza, y por ello su alimentación se encaja siempre en la máxima de cuidar muchísimo todo lo que se come, y a poder ser, plantarlo y cultivarlo ellos mismos. En los templos suele haber huertos donde se cuidan hortalizas y verduras, además de cereales, que suele ser la base para la preparación de los platos de temple food (comida de templo), donde también se utiliza la leche y los productos lácteos como única opción de origen animal.

Las sopas de verduras, las hortalizas cocidas y hervidas, la leche y el pan o el arroz son los platos más usuales dentro de esta dieta, que como podrán comprobar, es muy frugal. De hecho, se busca comer tan solo lo estrictamente necesario para sobrevivir, ni un gramo más de comida. No se puede dejar nada en el plato, porque eso supondría desperdiciarlo. Acostumbrarse a comer de esta forma ayuda, al parecer, a poder disfrutar más y mejor de la meditación.

 

Responsabilidades de un monje

Ser monje budista y vivir alejado del mundanal ruido no exime a estos hombres de tener también ciertas responsabilidades. Al vivir de una manera bastante humilde y discreta, sus trabajos son también sencillos: cuidar el templo, cultivar la comida que luego comerán, cocinarla, limpiar, y mantener en condiciones todo aquel lugar. Es un trabajo que suele realizarse repartiendo las tareas entre todos los monjes del templo, así que es el mismo para todos, al fin y al cabo.

Como monjes budistas también hay dos cosas importantes que atañen ya más a la religión en sí: la meditación y las ofrendas. A través de la meditación, un monje es capaz de encauzar toda su energía y sus pensamientos, dejando a un lado las malas vibraciones que puedan molestarle en su misión. Las ofrendas sirven para poder sacar adelante el templo y suelen pedirse casa por casa, en los lugares cercanos a los templos, o en plazas con mucho bullicio. Suele ser el contacto más directo entre los monjes budistas y el resto de la población, sea budista o no.

 

Qué hacen en su tiempo libre

Si bien es cierto que la vida en los templos budistas es bastante humilde y para muchos seguramente también aburrida, en los últimos tiempos algunos templos están abriéndose más a nuevos entretenimientos, sin llegar a colocar una televisión con Netflix en el salón común, claro está. El deporte es uno de los divertimentos favoritos de los monjes y muchos se han vuelto apasionados al fútbol, o también al ajedrez y otros juegos de mesa que sirven, igualmente, para potenciar su mente. La lectura y la meditación siguen siendo los dos principales modos de pasar el tiempo para estos monjes budistas.