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Miguel Brieva: "Podemos vivir mejor con menos"

  • En Se busca, el dibujante analiza cómo debemos cambiar para asegurarnos un futuro mejor
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Detalle de la portada de 'Se busca un futuro posible en el que desear vivir'
Detalle de la portada de 'Se busca un futuro posible en el que desear vivir'

El dibujante Miguel Brieva (Sevilla, 1974) lleva años analizando nuestro presente para intentar garantizar nuestro futuro, en libros como Bienvenido al mundo, Dinero, El otro mundo, Memorias de la Tierra, Lo que me está pasando, La gran aventura humana… Y ahora publica un nuevo recopilatorio de su trabajo: Se busca un futuro posible en el que desear vivir (Astiberri), que incide en esos temas que le preocupan y que deberían preocuparnos a todos: el cambio climático, la crisis energética, la adicción a la tecnología, el consumo irresponsable…

“Es otro de mis libros en los que combino textos y dibujos para analizar nuestra forma de vida y a dónde nos lleva -confiesa Miguel-. Aunque le he dado otro aspecto porque ha coincidido con mi entrada a las redes sociales después de la pandemia. Y también me sirve para algo que hago regularmente y que es recopilar mis trabajos para diferentes medios de comunicación”.

“En esas redes sociales me di cuenta de que la sociedad entera anda sumida en un estado incertidumbre, estupefacción, perplejidad… y también de inacción. Y por eso se me ocurrió la idea del Se busca, aludiendo a esos antiguos carteles del western, y que uso para hablar sobre lo que creo que en el fondo estamos buscando en este momento. Esas cosas que todos necesitamos o anhelamos y que inician cada capítulo del libro”.

“Intento conectar mi experiencia o mi sensación más personal con lo colectivo, o sea, con lo que creo que le está pasando a mucha gente a la vez -continúa-. Porque creo que, en el fondo, todos buscamos ese ideal, no sé si alcanzable o inalcanzable, de una sociedad mejor. Pero que también nos perdemos por el camino con los móviles, con la tecnología… Hay muchas distracciones que nos apartan de ese deseo, de esa búsqueda de un mundo mejor”.

Página de 'Se busca un futuro posible en el que desear vivir'

¿Se enfrenta la humanidad a una encrucijada?

Solo hay que mirar los Telediarios para darnos cuenta de que estamos en un momento muy complicado de la historia de la humanidad. “Todos mis libros han hablado sobre los momentos que atravesamos -asegura Miguel-. Sobre la modernidad, el tardío capitalismo o como queramos llamar a esto que vivimos. Pero este libro sí que tiene un poco más de poso autobiográfico, de lo que estamos viviendo y de esa sensación de desconcierto que tenemos, a la vez que trato temas recurrentes en todos mis libros como tratar de reflexionar sobre la mitología del capitalismo”.

“Pero -añade-, hay varias circunstancias que hacen de este un momento especialmente convulso. Por un lado, la resaca de la pandemia y sus secuelas, por otro lado, el aluvión digital que se ha desatado aún más con esa pandemia y el ascenso de esa realidad como paralela a nuestras vidas”.

“Sin olvidar cosas como que la ultraderecha está ganando fuerza y el negacionismo en cosas tan fundamentales como el cambio climático, que debería preocuparnos porque va a más -añade el autor-.

“Todo eso crea una sensación un poco como de irrealidad o de falta de suelo sobre el que apoyarnos -continúa-. Y nos está afectando a todos. De ahí esa plaga de depresiones, de ansiedad… Los chavales enfrentándose a este mundo a través del rollo digital. La tensión que está dándose cada día más en las familias con el tema de los móviles. De si hay que dárselo a los niños, si no hay que dárselo… A través de Instagram yo he defendido que no se puede dar móviles a los niños sin control y que casi que había que quitárselos a los adultos. Ese es el escenario de fondo de las viñetas de este libro”.

Página de 'Se busca un futuro posible en el que desear vivir'

Los avances tecnológicos no garantizan una vida mejor

En ese escenario, Miguel Brieva defiende que los avances tecnológicos no garantizan una vida mejor. “El mejor ejemplo lo tenemos de nuevo con los niños. Hay muchos artículos científicos que nos están advirtiendo del impacto negativo que tiene ese abuso de la tecnología por parte de los niños. A veces esos avances tecnológicos generan más problemas que soluciones y nos fuerzan a de una especie de huida hacia adelante, a generar nuevos desarrollos tecnológicos que tapan los problemas generados por los desarrollos tecnológicos previos. En una especie de carrera un poco sinsentido”.

“Tenemos que pararnos un momento y analizar en profundidad qué es lo que pasa con este desarrollo tecnológico absolutamente desbocado y a quien le interesa -continúa-. Obviamente no emana de las necesidades humanas, sino del interés del del dinero por multiplicarse lo más rápido posible. Estamos haciendo un experimento sociológico desde hace ya décadas de escala descomunal. Y todo simplemente por los beneficios económicos”.

“Por ejemplo, antes de los móviles nadie necesitaba un aparato para poder insultar a todo el mundo sin que te vean. O para bajarte horas de pornografía. Nadie tenía esa necesidad. Pero a día de hoy eso está como distorsionando. Incluso desvirtuando la naturaleza propia de los seres humanos”.

Página de 'Se busca un futuro posible en el que desear vivir'

“El fin de la curiosidad”

Hay una idea que Brieva repite mucho en sus viñetas que es “el fin de la curiosidad”. “Es algo preocupante que tiene que ver también con el fin del aburrimiento -asegura-. Con unos dispositivos que realmente no nos dejan tiempo libre, que usamos tanto en el trabajo como en nuestros momentos de ocio. Eso crea una merma de atención hacia el mundo y hacia nuestros semejantes. Y nos impide reflexionar e incluso crear cosas nuevas”.

“Además -continúa Miguel Brieva-, eso se combina con que nos sumergen en burbujas aisladas unas de otras. Cada uno elige su propio destino, su propia burbuja. Y nada te saca ya de tu autorreferencia. Con lo cual desaparece la curiosidad que brota justamente de la exposición a cosas distintas, de recibir estímulos que te pueden generar distintas respuestas”.

“Porque si tú estás sumergido en esa burbuja de auto referencialidad que te va marcando la inteligencia artificial o que el algoritmo ha creado según tus primeros gustos, ya solo te moverás como en un monorraíl, sin salirte nunca de tu eje y perdiendo la posibilidad de encontrarte con estímulos más variados. Tu paleta sonora empieza a reducirse y tú cada vez te vas resignando a eso que identificas como música”.

“Si lo comparamos con los colores -añade el autor-, es como someternos voluntariamente a una especie de daltonismo. Antes diferenciábamos millones de gamas de colores y ahora no diferenciamos los tipos de verde rojo o amarillo. Y todo es por esa pérdida de curiosidad, porque nuestra propia percepción está reducida y, además, sometida a un bombardeo de los mismos referentes. Y así perdemos la imaginación”.

Página de 'Se busca un futuro posible en el que desear vivir'

¿Cómo podemos cambiar nuestra forma de vida?

Identificar los problemas no es lo mismo que solucionarlos. Por eso pedimos a Miguel Brieva consejos para intentar combatir problemas como el cambio climático. “Yo no soy un experto en la materia pero hay un texto del libro, elaborado por expertos en energía, que esbozan las posibles soluciones, que implican cambios importantes pero sin renunciar a cosas fundamentales como la alimentación, la vivienda, la sanidad pública, la educación pública o el transporte (que sea realmente necesario)”.

“Ajustar ese gasto energético a lo esencial en nuestras vidas, porque actualmente todo vale -continúa-. Lo esencial para los seres humanos tiene mucho más que ver con la sociabilidad y con el reconocimiento de los otros que con la acumulación material y con el gasto energético. Por mucho que gastemos… podemos tener dos coches enormes pero luego tener unas vidas miserables, con trabajos miserables que casi no nos dejan relacionarnos con la familia. Y luego, cuando llegamos a casa, todo el mundo está conectado, como autistas, a diversos aparatos, todos gastando energía, pero teniendo vidas en el fondo muy pobres”.

“Y lo cierto es que podemos vivir mejor con menos, como dicen la mayoría de los movimientos ecologistas -Añade Miguel-. Podemos tener todos los servicios realmente necesarios cubiertos y, a la vez, trabajar menos y tender más tiempo para disfrutar de la familia. Y vivir en una sociedad mucho más viva en la que la cultura, de repente, es el lugar en donde podemos hacer un crecimiento ilimitado, como no lo podemos hacer en la esfera material, pero sí lo podemos hacer en la esfera inmaterial”.

“Y es que es en esa esfera inmaterial donde realmente se dirime esa cosa tan escurridiza que llamamos felicidad. -añade-. Si tienes un mínimo de energía, un techo bajo el que vivir, unas necesidades mínimas cubiertas… puedes ser feliz. Porque, lo que marca la diferencia en esa cosa escurridiza que llamamos felicidad o bienestar o lo que sea, tiene que ver con las relaciones humanas y la riqueza de nuestro entorno relacional. Y tiene que ver con la con la creatividad, con sacar adelante todo nuestro potencial en términos de creatividad, en términos de intercambio con los demás. Nos hemos acostumbrado a ese falso paradigma de confundir la riqueza o lo deseable con lo material. Y si lográsemos escapar a esa idea tendríamos un mundo infinitamente mejor”.

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¿Por qué nos empeñamos en condenar la sexualidad”

Entre los múltiples temas que trata el libro está el de la represión de la sexualidad humana tan habitual desde los principios de los tiempos. “La sexualidad es el mecanismo natural por el que los animales se reproducen y en el caso de los seres humanos es una sexualidad muy rica y compleja -afirma Miguel-. El problema fue cuando se produjo uno de los momentos más dramáticos de la humanidad: el control de la sexualidad por parte del patriarcado”.

“Ese giro se produce en torno al Neolítico, a raíz de la de los asentamientos y de las acumulaciones de bienes, que empiezan a propiciar la agricultura, etcétera. Ahí comenzaron a surgir las jerarquías, que tienen mucho que ver con la imposición de los hombres sobre las mujeres y el comienzo del patriarcado. Es ese intento de dominio del hombre del cuerpo de la mujer, que es casi como la piedra angular de la civilización actual”.

“Ese intento de control de la sexualidad y del cuerpo de la mujer permite ejercer un control poblacional y, finalmente, sobre la individualidad, porque es un intento de reprimir una de las partes más profundas de cada uno” -concluye-.

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“Vivir del sol”

Después de las acertadas viñetas del cómic y su fina ironía sobre los problemas del mundo actual, preguntamos a Brieva cómo es el futuro que busca. “Nadie lo puede resumir como si fuera un abecedario de puntos o un programa de gobierno. Lo que sí se puede es pensar en el procedimiento, que tiene que ser democrático y colectivo. Y luego, hay una serie de líneas que parece que son bastante evidentes: Necesitamos reducir el consumo energético y de materiales. Hacer como dicen los ecologistas: “Vivir del Sol” y no de esas energías fósiles que llevan gestándose millones de años y que nosotros estamos malgastando en apenas unas décadas”.

Cada día, el planeta Tierra recibe del Sol la energía equivalente a la que gasta toda la humanidad en un año -añade-. Hay que aprender a vivir con esa energía y hacer desarrollos tecnológicos que nos permitan procesarla. Pero para eso hay que cambiar el paradigma social y nuestras expectativas. No podemos estar cogiendo aviones cada día o irnos a Miami cuando nos dé la gana. Debemos renunciar todos un poco a este nivel de vida que llevamos. Es algo que sabemos desde hace décadas”.

“Además -continúa-, deberíamos descongestionar las ciudades, hacer más espacios verdes y acercar la agricultura. Cada ciudad debería ser autosuficiente a nivel alimentario, tener sus propias zonas de cultivo. Y eso implica desmontar el esquema de las ciudades actuales que se basan en el uso de los coches, que ocupan el 60 o 70 % del espacio de las ciudades. Imaginaos lo que significaría recuperar ese espacio”.

“Es cierto que mucha gente se niega a renunciar a todas esas comodidades diciendo que les quieren quitar su modo de vida. Pero si fueran conscientes del peligro real del cambio climático, que ya estamos viendo en esas olas de calor, se lo pensarían dos veces, porque las previsiones de los científicos sobre el cambio climático son catastróficas. Nos jugamos la vida. Y no la de nuestros hijos o nietos, sino la nuestra. En diez años podemos estar en una situación que somos incapaces de imaginar. Igual que dos meses antes de la pandemia no podíamos imaginar la que se nos venía encima”.

En cuanto a sus proyectos, Miguel Brieva nos avanza: “Estoy acabando justo un diseño de un disco para Nacho Vegas y muchas más cosas. Pero también estoy con otro proyecto que tiene mucho que ver con Se busca. Se llama Dicotomías, y estamos trabajando siete autores: Darío Adanti, Flavita Banana, Miguel Ángel Giner Bou, Cristina Durán, Nuria Tamarit, Iñaki Landa y yo. Son historias en las que tratamos de dar unas pinceladas de cómo podría ser la vida dentro de unas décadas. De imaginar nuestros futuros posibles, que es algo en lo que yo llevo años trabajando”.

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